Acné

La solución definitiva al acné. Tratamiento más completo especializado en equilibrar las pieles acnéicas.

El acné es una enfermedad inflamatoria de la piel causada por una infección bacteriana de la piel debida a cambios de las unidades pilosebáceas (estructura de la piel consistente en en un folículo piloso y la glándula sebácea asociada). La forma más común de acné se conoce como acné vulgaris. Éste se presenta como una serie de secreciones excesivas de glándulas sebáceas que, combinadas con células muertas de la piel, bloquean el folículo piloso.

El 80% de la población padece acné en algún momento de su vida, y éste se presenta habitualmente en la gente joven, aunque podemos encontrar personas de 30, 40 e incluso 60 años, que todavía sufren este proceso. Existen varios motivos por los que se produce el acné. Primeramente las personas con este problema tienen una glándula sebácea más grande y producen más cantidad de sebo. Las hormonas del stress nervioso o las hormonas sexuales inducen la producción de más sebo. Por otra parte, este sebo tiene dificultad en salir al exterior por los canales que lo conducen a la superficie de la piel, bien porque están bloqueados por una espinilla, o porque se acumulan restos de células en las paredes de estos canales, o porque el espesor de la piel es mayor, haciendo que este canal sea más largo y se cierre con más facilidad. Este material que queda acumulado, sebo, restos de células, bacterias, aumente de volumen, provoca la rotura de las paredes de la glándula y una infección secundaria en la piel,( el grano o quiste, según el tamaño

El tratamiento es un proceso que desinfecta, equilibra y regenera la piel. Se consigue una producción sebácea regulada y una piel purificada, uniforme, sin manchas ni marcas.
El acné es un desorden tratable, pero la eficacia del tratamiento se relaciona en gran medida con la perseverancia en su aplicación.
Gracias a sus principios activos especialmente seleccionados que:
• Eliminan la infección, desinflaman y calman.
• Ayudan al drenaje y la oxigenación de las células.
• Regulan el metabolismo y las secreciones sebáceas.
• Regeneran, uniformizan y equilibran la piel.


La piel está más calmada, regulada y regenerada desde las primeras semanas.
Inicialmente se limpia, purifica y desinfecta la piel hasta la total desaparición de los granos y su infección.
El siguiente proceso de recuperación alcanza la regeneración, el equilibrio hidrolipídico y una piel sana y bella sin manchas, ni marcas.